Un poco de historia del arte de Paraguay con Damián Cabrera

Un poco de historia del arte de Paraguay con Damián Cabrera

Tuve el gusto de conocer a Damián en el Seminario Espacio/Crítica del CAV/Museo del Barro en el Centro Cultural de España Juan de Salazar, a parte de su capacidad crítica, conoce muy bien la historia del arte del Paraguay. Le hice algunas preguntas para profundizar un poco sobre el tema.

Historia del Arte Paraguay
Cabichui

En las artes gráficas veo que hay un cierto gusto por el arte mimético ¿De que manera en Paraguay hubo influencias de diversos movimientos artísticos y cómo se ha desarrollado la busqueda de las raíces a nivel artístico?

Creo que hay una tradición en torno al grabado, alrededor de la cual se puede estructurar de algún modo, no siempre lineal, una historia de las artes visuales en Paraguay; por lo menos en su dimensión urbana: estableciendo filiaciones y proximidades. No creo que haya, ni en las prácticas de estos artistas —me refiero a los grabadores— ni en el gusto en torno al grabado una preferencia por lo mimético. Quizás los periódicos de trinchera —el Cabichuí, por ejemplo— sirvan como muestrario de un momento especial para el grabado en Paraguay; y, más recientemente, la obra y la influencia de Livio Abramo, la obra de artistas como Edith Jiménez, entre otros.

Historia del arte de Paraguay
Livio Abramo

Ya en la pintura, yo noto algunas vertientes. A finales del siglo XIX y principios del XX, algunos artistas e intelectuales paraguayos fueron a estudiar a Europa. De hecho, a veces uno se sorprende con la movilidad de las personas y los intercambios que se suscitaron en la época, pero tal vez las distancias eran otras, y tampoco éramos tan distintos, digamos. Eran otras fechas de una globalización. Sin embargo, inclusive en Francia o en Italia, cuando en Europa se daban importantes gestos vanguardistas del siglo XX, muchos de estos artistas paraguayos se fijaron más en la pintura que, inclusive siendo moderna, era por entonces revisada y tenida por “clásica”. Suelo pensar que estos artistas establecen una vertiente “academicista” del arte, donde quizás sí se observen mayores pretensiones miméticas. Esto no es necesariamente malo, contra lo que se pueda esperar. Responde tal vez a una necesidad de entonces y, por su puesto, al gusto construido por aquel entonces. Parte de esta vertiente se puede observar en el acervo del Museo Nacional de Bellas Artes, en Asunción. Hay que notar, por ejemplo, que la parte más destacada del acervo perteneció a la colección de Juan Silvano Godoy, una colección privada que luego se hizo pública.

Historia del arte de Paraguay
Ignacio Nuñez Soler

Luego, hay algunos artistas como Ignacio Núñez Soler o Carlos Federico Reyes (Mita’i Churí) que crearon sus propias trayectorias: artistas mayormente autodidactas —el uno pintor de casa, el otro artista popular multifacético—, un tanto marginales en sus medios —al menos frente a esa tradición más academicista que juzga sus obras como naifs—, ellos vienen a insuflar el arte de Paraguay con una modernidad otra: embebida en lo personal, tributaria de lo popular y que más allá de lo estético constituyen artefactos de una memoria sensitiva de un tiempo y de un espacio, contado con voz propia, quizás con menos impostaciones…

Historia del arte de Paraguay
Juan de Dios Valdez

En la contemporaneidad estas trayectorias se complejizan: no sólo hay artistas describen una transición desde la tradición del grabado hacia la modernidad y la contemporaneidad —como Carlos Colombino con su xilopintura, u Osvaldo Salerno que abandona el cincel y pasa a emplear objetos y el propio cuerpo como matrices—; artistas como Careaga que en su momento adscribieron al op art; artistas como Fidel Fernández y Juan de Dios Valdez, que, un tanto a la manera de Núñez Soler y Mita’í Churi —o aun Andrés Guevara—, aunque con sus lenguajes personales, componen frescos y crónicas del Paraguay; y, sí, también una importante tendencia hiperrealista, en la que pareciera primar lo mimético, pero de la cual a veces también se pueden desprender otros sentidos.

Historia del arte de Paraguay
Fidel Fernandez

“En el Alto Paraná hay más lapachos rosados pintados al óleo sobre lienzo que en pie”

Por otro lado, veo una preferencia hacia aquello que sea “decorativo”, que no comprometa demasiado con la realidad. ¿Crees que esto sea un remanente de la dictadura, una época en donde las artes debían entretener y no tener ningún compromiso con la realidad? ¿O es una tendencia natural debido a la pregnancia de la naturaleza del Paraguay?

Creo que inclusive lo “decorativo” puede comprometer la realidad, sobre todo porque hay formas de ornamento que subvierten el mundo, al menos en su apariencia. No me parece que esto deba ser considerado ingenuo. Pongo un ejemplo, la serie que presentó Yuki Hayashi en la exposición La (inútil) flor de Kant (2012): infiltró en esa belleza de bodegones una aspereza que en principio era orgánica, pero que se prestó como excusa para entablar una reflexión, desde lo pictórico, sobre lo bello, sobre la utopía amenazante de la belleza consumada y sobre su decadencia.

Historia del arte de Paraguay
Yuki Hayashi

Aunque la dictadura no tuvo, estrictamente, una política cultural ni de promoción artística, tuvo efectos, es cierto. Pero tal vez en parte donde más se note ese efecto sea en la folklorización cristalizante de algunas prácticas populares: esto es más evidente en la música de Paraguay, casi herida de muerte por ese conservadurismo y por su impostación.

Por otro lado, está la naturaleza… Siempre la naturaleza. Yo soy de Minga Guazú, Alto Paraná. Alguna vez, un poco en broma, un poco en serio, en una revista que editábamos allá y que se llamaba El Tereré, escribí: “En el Alto Paraná hay más lapachos rosados pintados al óleo sobre lienzo que en pie”. Lo que yo quería era ver sojales incendiados. Ahora miro esos lapachos, que entonces me parecían patéticos, con cierta melancolía. En el fondo, creo que el que tenía pretensiones miméticas era yo: quería ver la realidad —dura y adversa— representada, o mi deseo, y esos lapachos rosados al óleo sobre lienzo venían a presentarse como un descalce: una especie de fijación sobre el lienzo de un paisaje espectral, que ya está irremediablemente descompuesto. Los tiempos cambian y hacen cambiar la percepción también, y el sentido.

“No me interesa ver el desarrollo de nada que sea “nacional” por el momento”

¿Crees que hoy en día se puede hablar de arte paraguayo y qué condiciones crees necesarias para que este se desarrolle?

Como una categoría para delimitar espacialmente una producción y estudiarla parece que todavía sigue teniendo cierta vigencia. Por supuesto, las condiciones geográficas, políticas y culturales tienen incidencia sobre la producción artística, pero no sabría decir si el arte de Paraguay o en Paraguay tenga tales o cuales características. En general no me gustan tanto los gentilicios, creo que son un tanto limitantes. Es curioso que en la era de la “post-verdad” los conservadores no cedan a lo “post-nacional”. Siempre me hace ruido cuando escucho la expresión “música nacional” o “cine nacional”. No me interesa ver el desarrollo de nada que sea “nacional” por el momento.

Historia del arte de Paraguay
Damian Cabrera

Sobre Damián Cabrera : https://es.wikipedia.org/wiki/Dami%C3%A1n_Cabrera

http://portalguarani.com/2689_damian_cabrera.html

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/suplementos/cultural/xiru-de-damian-cabrera-617605.html

Otros artículos de interés:

Juan de Dios Valdez, artista maldito y campesino.

Yuki Hayashi, el arte de retratar la belleza

Invertir en arte, cuál es realmente la inversión